Descubre cómo la gira por Japón y el concepto de la emisión pura transformaron la voz y el proceso creativo del músico y arquitecto mexicano Ronco ante el lanzamiento de “Morena de Fuego”.
El acto de la creación suele estar intoxicado por la necesidad del aplauso. Vivimos en una era de métricas inmediatas donde el emisor rara vez se desprende del anhelo de recibir un eco. Sin embargo, existen rupturas geográficas y espirituales capaces de purificar el oficio. Para el músico, escultor y arquitecto mexicano Ronco, ese punto de inflexión ocurrió a miles de kilómetros de su zona de confort, inmerso en la densa y profundamente silenciosa cotidianidad de Asia.
Tras concluir una intensa gira de ocho fechas por diversas ciudades de Japón durante el pasado mes de mayo, el artista regresó a México con una perspectiva radicalmente renovada sobre su quehacer artístico. No se trató únicamente de un intercambio cultural, sino de un choque sonoro y existencial. En entrevista para Signos Diario Musical a través de BullterrierFM, el compositor desmenuzó cómo el orden nipón, la maestría artesanal y la barrera del idioma lo obligaron a despojarse del ego interpretativo para abrazar el concepto de la emisión pura: crear desde el deseo absoluto de dar, sin consecuentar la reacción del entorno.
La deconstrucción del escenario: El choque sísmico de Japón
Para un artista latinoamericano, el escenario es históricamente un espacio de combustión colectiva. Estamos acostumbrados al calor, el sudor, el grito unísono y el diálogo constante. En Japón, la densidad urbana obliga a sus habitantes a resguardar su individualidad en el único sitio que les pertenece: el interior de su propia cabeza.
“Japón me dejó calma. Es una cultura y un país bastante sereno. Todo está en armonía: lo civil, lo cultural, lo urbano, lo gastronómico y lo arquitectónico me voló la cabeza”, relata el músico.
Esta serenidad se tradujo en una experiencia radical frente al micrófono. Al no dominar el idioma y notar que el público angloparlante era minoritario, la narrativa verbal que solía estructurar sus shows en vivo en México se desvaneció. El diálogo desapareció, dejando expuesta únicamente la vibración de los instrumentos.
La audiencia japonesa acude a los clubes nocturnos tras extenuantes jornadas laborales con una disposición casi ritualística. En un mismo espacio conviven perfiles inverosímiles para el ojo occidental: “Estaba tocando y había un señor de oficina de 50 años con traje y maletín, y al lado una chavita de 20 años con estética otaku”, recuerda. Esta diversidad de perfiles, unida a una escucha analítica y silenciosa, obligó a Ronco a replantearse el núcleo de su ejecución: “Te desencancha y te vuelve a cuestionar por qué estás haciendo las cosas: ¿por la respuesta o por la emisión? Me quedo con la emisión”.
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| EL CONCEPTO DE LA EMISIÓN PURA |
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| Enfoque Tradicional | Filosofía de la Emisión (Ronco) |
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| Busca la retroalimentación | Se centra en el acto puro de dar |
| Se distrae con el aplauso | Purifica el hecho creativo |
| Depende de la narrativa verbal | Se sostiene en la frecuencia etérica |
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Morena de Fuego: Un puente entre el rock and roll y el viaje jazz latino
En paralelo a este viaje de introspección, el panorama musical del artista se encendió con el lanzamiento de su más reciente sencillo titulado Morena de Fuego, un corte que define a la perfección la versatilidad de su catálogo. Editada bajo el cobijo de Discos Panorama, la composición es un ente de dos cabezas: una “Parte A” que funciona como una canción de estructura tradicional, y una “Parte B” o coda final donde el tempo se fractura para dar paso a una explosión percusiva de jazz latino y son de vieja escuela.
La arquitectura de este track destaca por la nula dependencia de la tecnología moderna. Fiel a la vieja escuela, la grabación y la ejecución en directo prescinden de secuencias, pistas de apoyo o metrónomos (clicks). Esta libertad metodológica le permite a la banda tejer la temperatura del performance en tiempo real según la energía de la audiencia.
Para materializar este universo sonoro que rinde un tributo explícito a Carlos Santana y a la Sonora Santanera, el compositor se rodeó de una alineación de “cintas negras” de la música independiente mexicana:
- Producción y Batería: Pablo Cantú.
- Percusiones: Pipe Ceballos.
- Bajo: Miguel Hernández.
- Trompetas: Pascual (Panteón Rococó).
- Teclados: Johanet.
- Voces de apoyo: Carmen Ruiz.
El videoclip oficial de Morena de Fuego, actualmente en proceso de edición por el propio artista, fue filmado íntegramente durante su estancia en Asia. Utilizando la premisa lírica de la canción (¿Dónde estás, Morena de Fuego?), el metraje registra un documento visual de corte documental que muestra al músico recorriendo los rincones de Japón en una búsqueda metafórica de ese calor latino en tierras del sol naciente.
El éter y la materia: La indisoluble dualidad entre música y arquitectura
Uno de los rasgos más fascinantes del perfil del compositor es su incapacidad —y negativa— de separar sus dos grandes pasiones profesionales: la música y arquitectura. Lejos de tratarse de disciplinas aisladas, ambas convergen en un mismo manantial creativo sensorial donde las frecuencias y los materiales sólidos cumplen funciones análogas.
Para el artista, componer un tema musical requiere de la misma precisión estructural, ritmo, pulso y modulación espacial que diseñar una obra residencial en un bosque o una estructura escultórica en Lomas del Chamizal. La arquitectura trabaja con materiales tangibles para contener y dirigir el espacio (que no es más que éter); la música, por su parte, utiliza las frecuencias acústicas y la reverberación para moldear ese mismo vacío invisible. No se puede ser arquitecto en la mañana sin inyectarle ritmo melódico al espacio, ni se puede entrar al estudio de grabación por la tarde sin trazar el plano geométrico de una canción.
Hacia la madurez sonora: El fin del “Ronco juvenil” y el nacimiento del crooner bohemio
Morena de Fuego representa el cierre definitivo de una etapa. Concebida originalmente hace una década, la canción permaneció guardada como un testimonio de un “Ronco juvenil, desmadroso y sudoroso”. Hoy, a sus 38 años, el creador se prepara para dar un vuelco estético radical con su próximo material de larga duración (LP).
Este nuevo mapa creativo está siendo diseñado en el estudio junto a productores de renombre internacional como Alex Patri y Ramón Gacias (baterista y productor de Enrique Bunbury), contando además con colaboraciones de guitarristas como Alex Feder (Linkin Park). Este entorno de alta exigencia técnica ha provocado que el compositor abandone el esfuerzo por proyectar un volumen vocal rockero que no beneficiaba su tesitura natural, optando en su lugar por el arte de la palabra hablada, fuertemente influenciado por la deconstrucción que Serge Gainsbourg operó en el icónico álbum Histoire de Melody Nelson.
El resultado es la transición hacia un estilo más bohemio, minimalista y afilado, caracterizado por el protagonismo de guitarras de nylon, violines, violonchelos y una sección rítmica sumamente sutil. Piezas inéditas como Lola —un tema que explora su alter ego femenino y la reconciliación de las energías internas— prometen un sonido donde predomina la colocación de la voz en camas acústicas graves.
El artista ya ha comenzado a probar este repertorio inédito en directo, intercalando la mitad de sus sets con estas atmósferas minimalistas en sus recientes shows junto a Los Espíritus. Con fechas confirmadas para finales de junio y principios de julio en espacios de alta curaduría melómana como la Cervecería Hércules en Querétaro, una sesión íntima en un departamento de la Colonia Roma y una presentación exclusiva en Soho House de la Ciudad de México, el cantautor se muestra en paz con la naturaleza efímera de la existencia y el peso de su obra. En un siglo todos habremos sido olvidados; lo único que permanece es el documento estético y el goce puro de haberlo impreso en el éter.
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