Conversamos con De Nalgas sobre sus 16 años de trayectoria, la importancia de su disco emblemático y cómo mantienen viva la esencia punk en la escena mexicana.
El punk no ha muerto, solo ha cambiado de trinchera.
Hace 16 años, un grupo de amigos comenzó un proyecto con la urgencia, el enojo y la visceralidad que solo la juventud permite. Hoy, De Nalgas se ha consolidado como una de las agrupaciones más honestas y persistentes de la escena alternativa en México. Con motivo de la celebración de la década de su disco fundamental, Vulgar Dulce Hogar, nos sentamos a platicar sobre cómo ha cambiado la banda, la industria y, sobre todo, su manera de entender el punk.
De Green Day a la autogestión El contacto inicial de la banda con el género no fue a través de los pioneros, sino de la tercera oleada: Green Day. Es curioso, comenta la banda, cómo el destino cierra círculos: de escuchar Dookie obsesivamente a cenar con Billie Joe Armstrong y ver su sticker de Vulgar Dulce Hogar en la guitarra del ídolo. Sin embargo, más allá de la anécdota, la banda ha mantenido los pies en la tierra. Su motor no es la nostalgia de autocovers, sino la búsqueda constante de sangre nueva, un proceso revitalizado recientemente por la entrada de Jimmy a la batería.
El psicólogo llamado productor El paso por el estudio ha sido una lección de humildad. Para De Nalgas, el productor funciona como un psicólogo que conoce tus trucos, tus limitaciones y tus fortalezas. En trabajos anteriores con Ayala, la honestidad fue brutal: “ya me sé tus pedos”, les dijo. Ese momento marcó un antes y un después. La búsqueda de un sonido nuevo los llevó a explorar horizontes fuera de México, entendiendo que cada canción necesita ser potenciada, aunque a veces, el demo original tenga una verdad que ningún estudio puede replicar.
Una década de “Vulgar Dulce Hogar” El próximo 23 de mayo será una fecha clave. Celebrar los 10 años de Vulgar Dulce Hogar no es solo un concierto; es una revisión de una etapa bizarra pero fundamental. Recuerdan con humor las grabaciones nocturnas en Topetitud, donde compartían espacio con producciones cinematográficas y la energía del punk se mezclaba con la realidad cotidiana. Hoy, con una infraestructura más sólida y la misma pasión, preparan un show que promete invitados especiales y la posibilidad de enmendar errores del pasado —quizás agregando ese verso que, según cuentan entre risas, le faltó a una de sus canciones más queridas—.
El punk de De Nalgas ha alcanzado una universalidad inusitada. Desde festivales hardcore hasta foros donde la mezcla de géneros es la norma, la banda ha demostrado que, mientras exista algo que te encabrone y una guitarra que lo grite, el género seguirá siendo el vehículo perfecto para la rebeldía.
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