Miriam Rodríguez nos explica por qué la crudeza es el alma de su nuevo proyecto

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Hablamos en exclusiva con Miriam Rodríguez en su visita a México. La artista española se sincera sobre la salud mental, el cierre de 'Líneas Rojas' con 'Duele Menos' y el proceso de creación artesanal de su nuevo álbum.

Hablamos en exclusiva con Miriam Rodríguez en su visita a México. La artista española se sincera sobre la salud mental, el cierre de ‘Líneas Rojas’ con ‘Duele Menos’ y el proceso de creación artesanal de su nuevo álbum.

El arte, cuando es honesto, no busca la perfección; busca la verdad. Para la cantautora gallega Miriam Rodríguez, esa premisa se ha convertido en el faro que guía su carrera tras años de navegar por las turbulentas aguas de la industria musical. Surgida del fenómeno televisivo de Operación Triunfo, Miriam ha experimentado la dualidad extrema del éxito: desde llenar recintos multitudinarios hasta la dura realidad de cancelar giras por una pandemia, rescindir contratos con multinacionales y reconstruir su identidad desde el absoluto cero.

Hoy, de visita en la Ciudad de México para presentar sus conciertos en México y cerrar una de sus etapas más de madurez, la artista se sienta a conversar sobre el dolor, la sanación, la crudeza de la creación y la imperfección como el mayor de los lujos musicales.

El arte de volver a empezar: Cicatrices que ya no duelen

Para muchos, la trayectoria de Miriam Rodríguez podría parecer un ascenso constante. Sin embargo, detrás de las luces de los platós donde ha brillado como concursante y posteriormente como coach, se esconde un camino sinuoso de resistencia. “He tenido la suerte de vivir los momentos más altos, pero también los más bajos”, confiesa con la madurez que dan los años y los golpes encajados. “Siempre digo que se aprende mucho más cuando estás en los momentos duros, ahí abajo. Los de arriba los disfruta cualquiera, pero los de abajo se sufren bastante”.

La resiliencia de la artista española se ha puesto a prueba en múltiples ocasiones. La transición de salir de una multinacional discográfica para volver a tomar las riendas de su carrera como artista independiente fue un proceso complejo. No obstante, Miriam ha aprendido a relativizar la caída. “Hace años me pondría como una loca ante ciertas crisis, pero ahora lo veo desde otro prisma. Intento reírme de mí misma. Cuando vino la pandemia y cancelamos la gira, dolió. Pero te das cuenta de que la vida te pone donde tienes que estar”.

Es bajo esa filosofía donde surge su fuerte conexión con el público mexicano. Para Miriam, regresar a este país tras años de trabajo independiente es la confirmación de que su música sigue viva en los corazones correctos. “Lo que está para ti, ni aunque te quites; y lo que no está para ti, ni aunque te pongas”, afirma usando un popular refrán español. “Si he vuelto a México y hay un público esperando mi llegada, voy a confiar en lo que hago”.

Del ‘Fast Food’ musical a la música artesanal

En una industria obsesionada con la inmediatez, donde los algoritmos exigen lanzamientos semanales y canciones de usar y tirar, Miriam Rodríguez ha decidido plantar cara a la corriente apostando por la música artesanal. Para ella, los procesos creativos requieren paciencia y, sobre todo, tiempo.

“El concepto detrás de un disco es algo que se merece tiempo”, explica Miriam. Mientras que la industria actual opera bajo un esquema de “comida rápida” trasladada al arte, ella prefiere la meticulosidad. “Llevo más de un año trabajando en el concepto de mi nuevo disco. No soy una artista de hacer 80 canciones y elegir 10. Tengo 11 canciones preparadas y me planteo cada una como si fuera la mejor del álbum. Desarrollar esto implica cuidar desde el vestuario y la actitud en el escenario hasta la coherencia de las letras y la producción musical”.

Esta transición hacia lo conceptual comenzó a consolidarse con su tercer álbum de estudio, Líneas Rojas. Una producción redonda, de estética pasional y cargada de una profunda sinestesia visual donde el color rojo no solo envolvía el arte gráfico, sino que teñía la sonoridad de cada track. Sin embargo, todo ciclo tiene su final.

‘Duele menos’: Cerrar la era roja con llave desde México

El cierre definitivo de esta etapa llega con el lanzamiento de su nuevo single, Duele menos. Esta canción, que originalmente fue interpretada en su directo Live Las Ventas y defendida en un puñado de shows íntimos, finalmente ve la luz en plataformas digitales. Y el destino ha querido que este cierre ocurra precisamente en territorio mexicano.

“Sentía que ‘Duele menos’ tenía que salir ya, y decidí lanzarla durante mi visita a México como un regalo para el público de aquí”, revela Miriam emocionada. La decisión es también un acto de coherencia artística: “Esta canción me llevaba emocionalmente a la era de Líneas Rojas, al color rojo. Al escucharla junto a las maquetas de mi nuevo disco, me di cuenta de que pertenecían a mundos completamente distintos. Tenía que cerrar la era roja con llave, dejarla ahí, y abrir paso a lo que viene”.

La despedida de esta gira de dos años dará paso a una serie de conciertos en México en formatos sumamente íntimos: el Foro 246 en la Ciudad de México y el C3 Rooftop en Guadalajara. Para una artista acostumbrada a las grandes producciones, volver a la calidez de las distancias cortas es un retorno a sus raíces.

“Estas salas pequeñas nos devuelven la magia”, asegura la cantante. “No hay pantallas gigantes ni artificios. Es reducirlo todo a un piano, una guitarra, mi voz y un discurso honesto. Es como dar un concierto en el salón de mi casa, un espacio seguro para reír, llorar y conectar de tú a tú, mirándonos a los ojos”.

Salud mental en la música y el valor de la imperfección

Uno de los momentos más vulnerables de la charla llega cuando Miriam aborda de frente la salud mental en la música. Sin tapujos, la artista confiesa que este último año ha sido especialmente retador en el plano emocional. “Quizá te diría que no estoy en mi mejor momento de salud mental”, se sincera. “Pero ha sido un año de muchísimo aprendizaje gracias a las personas de las que me he rodeado”.

En ese círculo de confianza destaca la figura de su pareja y director musical, Carlos, así como la del productor Alex Granero, con quien está moldeando su siguiente producción discográfica. Para Miriam, contar con un equipo que comprenda sus bajones emocionales ha sido clave para canalizar el dolor en pura honestidad acústica.

Este estado de vulnerabilidad ha transformado por completo su método de grabación. Lejos de la autoexigencia perfeccionista de antaño, ahora persigue la crudeza. “Estamos grabando cosas hermosamente imperfectas. Por ejemplo, la introducción de una de las nuevas canciones tiene una guitarra que no está del todo afinada. Suena viejo, suena real. En la maqueta nos emocionó tanto que decidimos no regrabarla. No quiero corregir esa toma de voz cansada o rota, porque transmite exactamente cómo me sentía en ese instante. Es un verdadero privilegio poder canalizar el no estar bien y convertirlo en arte”.

Con la promesa de regresar pronto con su nuevo disco bajo el brazo, Miriam Rodríguez se despide temporalmente de sus oyentes mexicanos, dejando claro que las cicatrices del pasado no son marcas de derrota, sino las pruebas físicas de una artista que ha aprendido a brillar con luz propia, sin filtros ni pretensiones.

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