La cantautora española Angie Sánchez confiesa cómo superó dos años de depresión componiendo su primer álbum junto a Ricky Falkner. Descubre su historia.
La música independiente suele nutrirse de las transiciones más complejas del alma humana, pero pocas veces nos topamos con un testimonio tan descarnado, luminoso y honesto como el de la compositora e intérprete de Toledo, Angie Sánchez. De visita por la Ciudad de México tras un exitoso paso por el Bogotá Music Market (BME) en Colombia, Angie se sentó en los micrófonos de BullterrierFM para desmenuzar las entrañas de su primer trabajo discográfico: una obra que no nació para cumplir con las métricas de la industria, sino como un auténtico mecanismo de supervivencia.
De Toledo a Madrid: La migración como necesidad artística
El trayecto que separa a Toledo de Madrid toma apenas una hora, pero para el desarrollo de la música independiente y la evolución de una identidad artística, esa distancia puede significar un universo entero. “Desde los 17 años decidí irme a vivir a Madrid porque Toledo es bien pequeñito”, explica la artista con esa naturalidad de quien sabe que los cambios de contexto alimentan directamente el espíritu creativo.
Dejar la comodidad del hogar no fue una decisión fortuita; era la única vía para encontrar un camino transitable en el ecosistema del pop alternativo español. Madrid le dio el fogueo, las tablas y la perspectiva, transformándose en el catalizador de una carrera que, si bien se cocinó a fuego lento, hoy estalla con una madurez lírica sorprendente para tratarse de un álbum debut.
Esa contundencia en sus letras no es obra de la casualidad. Se alimenta de dos vertientes muy claras: una profunda devoción por la lectura de poesía y años de aprendizaje en la primera línea del panorama musical español. Durante dos discos, Angie recorrió escenarios y estudios como corista del reconocido músico Leiva, a quien define no solo como un gran amigo, sino como un mentor fundamental. “Aprendí muchísimo de él, de cómo se toma en serio la escritura de cada verso, de cada cosa que escribe”, confiesa. Esa rigurosidad se percibe en cada rincón de su nuevo material.
El monstruo de la depresión y la música como balsa de rescate
Hablar abiertamente sobre la salud mental en la música sigue siendo un tabú en ciertos círculos, pero para la compositora toledana, transparentar su proceso es un pilar de su declaración artística. El nacimiento de sus primeras canciones coincidió con una de las etapas más oscuras de su vida.
“Sufrí una depresión durante dos años. Tuve mi baja laboral, tuve que estar con medicación y mucha terapia. En ese tiempo, la primera canción que surgió del disco, que se llama Punto Muerto, habla sobre estas sensaciones… La escribí solo por intentar explicar de alguna manera y sacar fuera lo que estaba ocurriéndome, sin pensar en hacer un disco”. — Angie Sánchez en entrevista para BullterrierFM.
El arte, en su expresión más pura, se convirtió en una herramienta de sanación. Cuando las palabras cotidianas fallaban para describir el vacío, la estructura de una canción le devolvió el impulso de levantarse cada mañana. De ahí nace el compromiso inquebrantable que hoy sostiene con su oficio: un pacto de lealtad con el arte que la trajo de vuelta a la superficie.
El efecto ‘Vecna’: Cuando una canción te salva la vida
Una de las metáforas más fascinantes que aborda el álbum conecta directamente con la cultura pop contemporánea. Angie utiliza la figura de Vecna, el icónico villano de la serie Stranger Things, para ponerle rostro al aislamiento y la desesperanza.
Para la cantante, este personaje representa fielmente a la depresión y música como el antídoto perfecto. En la narrativa de la serie de Netflix, la única forma de escapar de los dominios oscuros de la criatura es escuchando tu canción favorita, un cable a tierra que te conecta con la vida. Es exactamente lo que la artista experimentó en su propia piel: encapsular el dolor en acordes para evitar que el monstruo la arrastrara por completo.
Desafiar el algoritmo: Un disco completo lanzado en Blue Monday
En una época dominada por la tiranía del single y las listas de reproducción efímeras de Spotify, lanzar un álbum completo sin sencillos previos parece una estrategia suicida. Sin embargo, para la cantautora, fragmentar su historia habría destruido el propósito de la obra.
El disco cuenta con una introducción y un desenlace minuciosamente diseñados. Para acentuar este concepto, decidió publicarlo de manera íntegra durante un Blue Monday —considerado el día más triste del año—, desafiando las dinámicas corporativas y rescatando el valor de la obra conceptual completa. “Me negaba a que el disco dejara de ser un disco para convertirse en canciones sueltas en playlists”, sentencia con firmeza.
La complicidad con Ricky Falkner
El sonido imponente y atmosférico del álbum se consolidó gracias a la mancuerna con el legendario productor Ricky Falkner (conocido por su trabajo con Love of Lesbian, Iván Ferreiro y Quique González). La obsesión de Angie con el disco Me matas y me necesitas de Quique González la llevó a buscar a Falkner de forma intuitiva.
El proceso de grabación se llevó a cabo en un estudio aislado en Tarragona, rodeado de naturaleza, creando una atmósfera idílica. La conexión fue inmediata. Angie describe a Falkner como un productor de una empatía extraordinaria, capaz de descifrar las dudas artísticas antes de que ella misma pudiera verbalizarlas. La química fue tan contundente que ya planean el siguiente paso sonoro, el cual promete explorar texturas más psicodélicas a partir de lo sembrado en Parálisis del sueño, el tema que cierra el disco.
México como el nuevo lienzo de Angie Sánchez
La Ciudad de México siempre ha sido un refugio y un trampolín para el talento español, y para la artista toledana no es la excepción. Tras una exitosa presentación en el Centro Cultural de España en México, la cantautora se dispone a recorrer foros clave de la capital de manera íntima.
Equipada con su guitarra —un instrumento que aprendió a tocar recientemente y que siente como una extensión de su propio cuerpo, a diferencia de su formación clásica en el piano desde los seis años—, se presentará en el circuito de micrófonos abiertos y foros independientes de la ciudad. Con fechas programadas en el Foro Tejedor, Casa la Five (junto a Leonarda) y Casa California, busca conectar cara a cara con el público mexicano.
Este viaje promete dejar una huella profunda en su libreta de composición. Entre la intensidad de la megalópolis y la promesa de sumergirse en la obra de Leonora Carrington, el paso de la artista por México no es un simple destino turístico, sino el inicio de un nuevo capítulo creativo donde el punto muerto ha quedado, definitivamente, atrás.
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