Nadie celebra 30 años de resistencia punk y prepara “Veneno”, un disco que abrirá una nueva etapa

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La banda colombiana Nadie celebra tres décadas de historia con una gira especial, la reedición en vinilo de Carne Trémula y el anuncio de su nuevo disco Veneno, un proyecto que mezcla punk, metal y rock.

Treinta años después de comenzar su historia en Medellín, la banda colombiana Nadie sigue demostrando que el punk no sólo es una actitud: también es memoria, resistencia y evolución. Con una trayectoria marcada por discos intensos, letras viscerales y una conexión profunda con el público, el grupo celebra su aniversario con una gira especial, la reedición en vinilo de uno de sus álbumes más emblemáticos y el anuncio de un nuevo proyecto discográfico.

Durante su paso por Ciudad de México, Julián —voz, compositor y líder de la banda— compartió detalles de este momento que define una nueva etapa para el grupo.

“Siempre se aprende algo nuevo”, dice al hablar de su recorrido de medios en México. “La prensa aquí tiene algo muy bacano. Te preguntan desde qué micrófono te gusta usar hasta la historia completa de la banda”.

La conversación revela no sólo la historia de Nadie, sino también la manera en que su música ha trascendido generaciones.

Un aniversario que superó todas las expectativas

Para celebrar sus tres décadas de trayectoria, la banda diseñó una gira especial que incluyó un reto poco común dentro del rock latinoamericano: interpretar 30 canciones en vivo durante cada concierto.

Pero la propuesta tenía un giro aún más exigente.

“Arrancábamos tocando 10 canciones seguidas sin parar”, explica Julián. “Eso impactó mucho a la gente porque ninguna banda en Colombia lo hace. Cantarse 10 temas seguidos requiere mucho oxígeno”.

El resultado fue una experiencia intensa tanto para la banda como para el público. La gira recorrió varias ciudades del país con foros llenos y una respuesta que sorprendió incluso a los propios músicos.

Después de varios años sin tocar en vivo —periodo en el que Julián vivió en Argentina— el regreso de la banda se convirtió en una especie de reencuentro emocional.

“Cuando uno vuelve después de tanto tiempo no espera tanto. Encontrarse con esa energía del público fue increíble”.

El impacto también se reflejó en la respuesta del público fuera del escenario: el merchandising se agotó rápidamente y las primeras ediciones en vinilo de algunos discos desaparecieron en cuestión de semanas.

Cuando las canciones dejan de pertenecer al autor

Uno de los momentos más reveladores de la gira fue descubrir cómo algunas canciones han adquirido vida propia con el paso del tiempo.

Julián explica que durante los conciertos comprendió algo que no siempre es evidente para quienes crean música.

“Llegué a la conclusión de que si les tapas los ojos y suena la canción, no importa si estoy yo o no. Es tan fuerte lo que pasa con los temas que el compositor pasa a un segundo plano”.

En ese momento las canciones dejan de pertenecer a la banda y pasan a formar parte de la cultura del público.

“Se vuelven parte de la cultura rockera del país. Eso fue muy fuerte para mí”.

Ese fenómeno explica por qué temas clásicos del grupo siguen siendo cantados con la misma intensidad por nuevas generaciones.

La crudeza de Carne Trémula

Parte de esta celebración también incluye la reedición en vinilo del álbum Carne Trémula, uno de los discos más representativos de Nadie.

La historia detrás de su grabación refleja el espíritu DIY del punk latinoamericano de los años noventa.

“La batería se grabó en una sala de ensayo y el resto del disco en una habitación de un apartamento que compartía con el bajista”, recuerda Julián.

En aquella época no existían las herramientas digitales actuales.

“No había computadoras ni Pro Tools. Yo editaba las ondas del bombo o del bajo en una pantallita que parecía de celular”.

El resultado fue un disco crudo, visceral y profundamente honesto. Tres décadas después, Julián reconoce que esa precariedad técnica terminó siendo una virtud.

“Hoy lo escucho y digo: wow, qué bien quedó. Tiene una crudeza increíble”.

La reedición del álbum confirma el interés renovado del público por la música de la banda. Las primeras 300 copias del vinilo se agotaron en apenas dos meses.

Un recorrido por su discografía

Durante la conversación, Julián también reflexionó sobre los distintos momentos creativos de Nadie.

El primer álbum de la banda fue, según sus propias palabras, “una búsqueda total”.

Más adelante, discos como Verdades y Mentiras reflejaron procesos personales más profundos.

“Era una confrontación entre la oscuridad y la luz, entre la verdad y la mentira”, explica.

En contraste, Monólogo de un perro con bozal representó uno de los momentos más crudos de su carrera.

“Es un disco totalmente visceral”.

Cada etapa responde a un momento distinto en la vida del músico y en la evolución del grupo.

“Veneno”: el próximo capítulo

Pero la historia de Nadie no vive sólo del pasado. Julián ya trabaja en un nuevo disco titulado Veneno, un proyecto que promete expandir el sonido de la banda.

El álbum tendrá entre 10 y 12 canciones, aunque el proceso creativo incluye componer muchas más para elegir las definitivas.

Entre los adelantos que menciona está un tema llamado “Demonios”, con guitarras inspiradas en el hard rock clásico.

El nuevo disco combinará diversas influencias dentro del rock.

“Va a tener algo de thrash metal, post-punk, hardcore y un sonido muy stoner”, adelanta.

Para Julián, esta mezcla refleja su propia historia musical.

“Siempre he sido muy roquero. Me gustan muchos géneros dentro del rock y creo que eso se va a reflejar en este disco”.

Un estudio dentro de un domo

La grabación de Veneno también busca recuperar la energía de las sesiones en vivo.

Entre las opciones que considera el músico está registrar el álbum dentro de un domo de madera con acústica natural, propiedad de un amigo productor audiovisual.

“Te paras en el centro del domo y el sonido se duplica. Cuando estuve ahí pensé: tengo que grabar el disco acá”.

La idea es grabar a la banda tocando simultáneamente, con amplificadores distribuidos en diferentes espacios para capturar un sonido orgánico.

“Queremos grabarlo en vivo. Va a ser un trabajo muy fuerte de ensayo”.

Ese proceso incluirá largas sesiones con metrónomo para alcanzar la precisión necesaria antes de entrar al estudio.

Punk que también se estudia

Aunque el punk suele asociarse con espontaneidad y rebeldía, Julián sostiene que detrás del género también existe disciplina.

“El punk también se estudia”, afirma. “Tiene que tener una connotación musical”.

Ese enfoque explica por qué la banda trabaja cuidadosamente aspectos como las tonalidades y las transiciones entre canciones durante sus conciertos.

“En nuestra música usamos todas las tonalidades. Eso genera color y evita que el oído se canse”.

Una filosofía que demuestra que incluso el género más visceral puede tener una arquitectura musical compleja.

Tres décadas y la misma energía

Después de 30 años de trayectoria, Nadie sigue moviéndose con la misma intensidad que en sus inicios.

Entre reediciones, nuevas grabaciones y giras, la banda se prepara para escribir un nuevo capítulo.

Y aunque el tiempo haya pasado, Julián tiene claro que la esencia permanece intacta.

Porque, como dice una de sus canciones más emblemáticas: lo que no se olvida, queda siempre en la herida.

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