Javier Corcobado en entrevista: nuevo disco, show en CDMX y su canción de 24 horas

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A lo largo de cuatro décadas, Javier Corcobado ha construido una obra que transita entre lo visceral y lo poético, entre la crudeza del rock y la delicadeza de la introspección. Hoy, con un nuevo disco doble bajo el brazo y una ambiciosa pieza musical de 24 horas, el artista español se prepara para reencontrarse con el público mexicano en el Teatro Metropólitan.

Lejos de la nostalgia complaciente, Corcobado mira su trayectoria con una mezcla de rigor y orgullo. Su nuevo álbum —el vigésimo de su carrera— se divide en dos universos: por un lado, una cara que revisita canciones emblemáticas de su repertorio; por otro, una colección de temas inéditos que, según él mismo afirma, representan su mejor momento creativo.

“Siempre se dice que el último disco es el mejor, pero en este caso lo puedo afirmar con la experiencia que me dan los años: creo que aquí están mis mejores canciones”, señala.

El proyecto no solo destaca por su contenido musical, sino también por su concepción como objeto artístico: vinilos de colores, un cuidado diseño visual y una propuesta integral que reafirma su compromiso con el arte en todas sus dimensiones.

Entre el pasado y el presente

La dualidad del disco responde a una lógica clara: honrar el camino recorrido sin dejar de avanzar. La cara dedicada a revisitar su obra rescata canciones que el propio Corcobado describe como “legendarias”, reinterpretadas con la fuerza de su banda actual. En contraste, la otra mitad del álbum se proyecta hacia el futuro, con material completamente nuevo.

Este equilibrio también se reflejará en su presentación en la Ciudad de México, donde planea ofrecer un concierto de dos horas que recorra distintas etapas de su carrera.

“No es fácil elegir un setlist cuando tienes más de 200 canciones”, admite. “Pero quiero que el público tenga todo: desde la distorsión más brutal hasta los momentos más íntimos”.

Para Corcobado, la clave está en esa capacidad de contraste que define a los artistas que lo han influenciado. La posibilidad de pasar de una canción profundamente tierna a un estallido sonoro es, para él, parte esencial de la experiencia musical.

La música como experiencia vital

Más allá de lo técnico o lo estético, Corcobado entiende la música como una experiencia emocional y formativa. Durante la entrevista, reflexiona sobre el valor de los conciertos y el consumo cultural, especialmente en la juventud.

“Gastar dinero en música, en cine, en arte… eso te llena. Es una inversión emocional que se queda contigo para siempre”, afirma.

Esa visión cobra especial relevancia en el contexto de su próximo concierto, programado para el 30 de abril, una fecha simbólica que coincide con el Día del Niño en México. De hecho, el artista ha solicitado que se permita la entrada a menores de edad, consciente de que su público se ha renovado con nuevas generaciones.

Su objetivo es claro: que cada asistente salga del recinto con la sensación de haber vivido algo significativo.

“Si pagas un boleto, tienes que salir pensando que valió la pena, que incluso pagarías el doble por lo que acabas de experimentar”.

“Canción de amor de un día”: una obra radical

Si su nuevo disco representa una síntesis de su carrera, su proyecto “Canción de amor de un día” es, en cambio, una ruptura con los formatos tradicionales.

Se trata de una pieza musical de 24 horas de duración, creada en colaboración con más de 60 artistas internacionales, entre ellos Enrique Bunbury, Andrés Calamaro y Nacho Vegas. El proyecto, que tomó siete años en completarse, se presenta como un libro-objeto que incluye una memoria USB con la obra completa.

La magnitud del proyecto no es solo técnica, sino conceptual. Corcobado escribió una novela que sirve como eje narrativo para las composiciones, organizando así el trabajo colectivo en una estructura coherente.

“La idea era romper con la noción de que una canción tiene que durar tres o cinco minutos. Puede durar un día entero”, explica.

La experiencia de escuchar la obra, asegura, es transformadora. Tras reproducirla completa en varias ocasiones, el artista describe efectos que van más allá de lo musical.

“He comprobado que cambia tu percepción del tiempo. Incluso puede funcionar como un ansiolítico”, dice.

Más que una curiosidad experimental, “Canción de amor de un día” se plantea como una invitación a replantear la relación con la música y el tiempo, en un contexto donde todo parece acelerado y fragmentado.

Humanizar al mito

A lo largo de su carrera, Corcobado ha sido etiquetado como “poeta maldito”, una figura envuelta en cierta mística oscura. Sin embargo, proyectos como su libro La música prohibida han permitido mostrar una faceta más cercana y humana.

Durante la conversación, el artista reconoce la importancia de esa percepción.

“Lo mejor que me puedes decir es que soy humano”, responde, visiblemente conmovido.

En un momento donde, según él, predomina la deshumanización, reivindicar esa dimensión se vuelve un acto casi político.

Un regreso esperado

Con todos estos elementos —un nuevo disco, una obra monumental y una trayectoria consolidada—, la presentación de Javier Corcobado en el Teatro Metropólitan promete ser mucho más que un concierto: será un recorrido emocional por 40 años de música, experimentación y resistencia artística.

Y aunque el setlist no podrá incluir todas sus canciones, el artista tiene claro lo esencial: ofrecer una experiencia que deje huella.

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