Jani Dueñas ha construido una carrera multifacética: actriz, comediante, voz icónica de personajes entrañables y ahora, con mayor claridad que nunca, artista musical. Su proyecto Sombra se consolida con el lanzamiento de Hay que morir primero, un EP que profundiza en una identidad sonora marcada por la emoción, la oscuridad y una narrativa cuidadosamente articulada.
A diferencia de lo que podría esperarse de un segundo material, este EP no fue concebido como una obra estructurada desde el inicio. Su origen responde a un proceso orgánico que se fue desarrollando a lo largo de tres años, acumulando ideas, maquetas y canciones que eventualmente encontraron un hilo conductor común.
“Cuando juntamos todo el material, nos dimos cuenta de que había una historia”, explica Dueñas. “Las canciones hablaban de las mismas emociones, de los mismos temas que venían rondando mi cabeza”.
Ese descubrimiento dio paso a la construcción narrativa del disco: un viaje que inicia en la caída, en el punto más bajo, para luego avanzar hacia una especie de reconstrucción emocional. No es casual que el EP abra con “Yermo”, una pieza minimalista donde la voz toma protagonismo absoluto.
“Había que partir desde la muerte para poder volver a vivir”, señala la artista, sintetizando el concepto central del proyecto.
Un sonido entre lo oscuro y lo luminoso
En términos sonoros, Hay que morir primero se mueve en una tensión constante: lo oscuro y lo luminoso coexisten. La base electrónica convive con atmósferas envolventes y momentos de intensidad emocional que definen el carácter del EP.
Dueñas reconoce que esta identidad surge de la colaboración con Nicolás Alvarado, músico chileno con una fuerte influencia en la electrónica, el ambient y el diseño sonoro.
“Él viene de un mundo más experimental, mientras que yo traigo referencias de los 90, del pop oscuro, del goth. Esa mezcla genera algo muy particular”, explica.
El resultado podría definirse como un “pop gótico contemporáneo”, aunque la propia artista prefiere un término más emocional: electrónica dramática.
“No importa si hay sintetizadores o beats de club, la emoción siempre está presente. Esa carga no desaparece”.
La importancia del vivo
Si bien el estudio es fundamental en la construcción del sonido de Sombra, es en el escenario donde el proyecto alcanza su dimensión completa.
Para Dueñas, cuya formación está profundamente ligada a las artes escénicas, el performance en vivo no es un complemento, sino el núcleo de la experiencia musical.
“En el escenario es donde todo cobra sentido. Es mi estado natural”, afirma.
Lejos de reproducir fielmente las versiones grabadas, Sombra apuesta por un enfoque más flexible. Las presentaciones incluyen improvisación vocal, variaciones en los arreglos y una interacción constante con los elementos electrónicos.
“Buscamos que cada show tenga algo distinto, que exista ese factor humano”, explica.
Con dos EP publicados, el proyecto ya permite estructurar un espectáculo completo que, en sí mismo, funciona como una obra independiente, con su propia narrativa.
Entre dos mundos creativos
Uno de los aspectos más interesantes en la trayectoria de Jani Dueñas es la coexistencia de universos aparentemente opuestos: por un lado, su trabajo en 31 Minutos y, por otro, la propuesta introspectiva y oscura de Sombra.
Lejos de ser una contradicción, la artista lo entiende como un equilibrio necesario.
“Es muy bonito transitar entre estos mundos. Uno alimenta al otro”, comenta.
Después de giras intensas con el proyecto televisivo-musical, Dueñas encuentra en Sombra un espacio más íntimo, casi introspectivo, donde puede desarrollar su voz artística personal.
“Después de estar en colectivo, necesito volver a mi espacio, a crear sola”, admite.
México en el radar
Actualmente, la artista se encuentra en plena actividad, con presentaciones programadas en Chile y una gira internacional en puerta. Sin embargo, uno de sus objetivos es llevar Sombra a México.
“Creo que hay una conexión cultural con lo dark, con lo emocional. Me interesa mucho que el público mexicano escuche este proyecto”, asegura.
Aunque por ahora los planes apuntan a una visita más estructurada en el futuro, Dueñas no descarta presentaciones más íntimas en el corto plazo.
Mientras tanto, Hay que morir primero ya está disponible en plataformas digitales, listo para ser descubierto como una de las propuestas más personales y arriesgadas de su carrera.
