Hay discos que se escuchan y hay discos que se transitan. Nómada, el más reciente trabajo de Christian Jean, no solo propone canciones: propone movimiento. Movimiento físico, sí, pero sobre todo emocional. Un viaje hacia adentro que se permite la incomodidad, la duda y la transformación.
Desde los primeros minutos de la conversación, el músico habla del álbum como una obra ambiciosa. No únicamente por su sonido, sino por la manera en que decidió abordarlo: asumiendo múltiples roles en la producción, grabación y construcción conceptual del disco. “Fue un proyecto ambicioso”, admite. “Me tocó ponerme varias cachuchas y sacarlo adelante”.
Coproducido junto a Luis López Bals, Nómada es un álbum que explora la idea del desplazamiento constante. Pero no como una huida, sino como una evolución. “Habla del movimiento de lugares físicos, pero emocionales también. Es más un viaje interior. Con los años te vas conociendo más, vas tomando decisiones que te llevan a un estado de serenidad y plenitud”.
La incomodidad como punto de partida
En Nómada, las canciones avanzan entre claroscuros. Hay confrontación, memoria, nostalgia y explosión. Christian reconoce que el crecimiento suele habitar en los territorios incómodos.
“Ese momento donde no sabes qué hacer o hacia dónde ir, donde no tienes respuestas… ahí es donde toca encontrar un nuevo camino. A veces lo difícil es salirte de lo que creías que era tu camino”.
El álbum, pista por pista, refleja esa tensión: desde pasajes pop luminosos hasta momentos psicodélicos y expansivos, como ocurre en “Volcán”. La construcción sonora no responde a una fórmula preestablecida, sino a una búsqueda constante.
“Las canciones te van pidiendo hacia dónde ir. ‘Volcán’ empezó de una forma y de pronto cambié la métrica. No cambié el tempo, solo la métrica, y algo se transformó. Son momentos de claridad que te agarran trabajando”.
La referencia es clara: la inspiración no llega por azar, sino en el proceso. En el estudio, el artista se sumerge hasta que la pieza encuentra su forma. “Nunca se terminan las canciones, las abandonas”, reflexiona.
La memoria como fotografía sonora
Uno de los momentos más íntimos del disco es “90s”, escrita junto a Daniela Spalla y Pablo Sipisic. La canción parte de un recuerdo difuso: su infancia, su padre, los trayectos en moto para comprar discos y el descubrimiento de Nirvana.
“Llegué con la idea de hacer una canción que se llamara ‘90’. Quería hablar de esos recuerdos con mi papá. Hay un lapso de mi vida que está un poco nubloso, pero escribir sobre eso lo vuelve tangible”.
La música, en ese sentido, funciona como archivo emocional. Como una fotografía sonora capaz de rescatar lo que parecía perdido.
Colaboraciones precisas y espontáneas
El disco también incluye colaboraciones con José Madero y Camilo Séptimo. Aunque desde fuera podrían parecer estratégicas, Christian las define como encuentros naturales.
Con José Madero, la conexión fue directa: afinidades musicales, gusto por el rock y trayectorias paralelas. La canción ya estaba estructurada cuando lo invitó a sumar su voz. “Fue muy fácil de ejecutar”.
En el caso de Camilo Séptimo, la colaboración surgió desde una relación de años. “Fue espontáneo, pero preciso”, explica. Más que una fórmula comercial, se trató de ampliar un vínculo creativo existente.
Influencias que mutan
Christian admite que es cambiante en sus gustos. Puede escuchar pop un día y rock psicodélico al siguiente. Entre sus referencias recurrentes aparecen Gustavo Cerati, Zero 7, Air, Arcade Fire y The War on Drugs.
Sin embargo, insiste en que la influencia más fuerte es la propia música. “Lo que más me inspira hacer música es la música misma. Eso que me pone la piel chinita y me hace decir: quiero hacer algo así”.
El resultado no es copia, sino reinterpretación. Una síntesis personal que dialoga con sus referentes sin diluir su identidad.
El regreso al power trio
Si el estudio representó un reto técnico y emocional, el escenario abre otro capítulo. Christian planea regresar al formato power trio: batería, guitarra y bajo.
“Hay algo en el número tres que me gusta”, dice evocando bandas como Soda Stereo y Nirvana. La decisión implica adaptar un disco cargado de capas y texturas a una versión más cruda.
Las secuencias digitales serán aliadas, pero la intención es recuperar la energía esencial del formato. Alternar instrumentos, intercambiar bajo y guitarra en vivo y reversionar canciones forman parte del plan.
“El show en vivo no tiene que ser igual al disco. Puedes darte licencias. Es otra potencia”.
Gira y expansión
Entre las fechas confirmadas destaca su participación en el Festival Pa’l Norte, además de una gira por ciudades como Guadalajara, Toluca, Pachuca y Puebla. También contempla volver a Estados Unidos para reconectar con la comunidad latina.
Para Christian, tocar en vivo no es defender el disco, sino compartirlo. “Si no vas y lo tocas, se queda en un lugar raro”.
¿Cómo escuchar Nómada?
El propio artista propone distintos estados para disfrutarlo: momentos contemplativos en el coche, explosiones emocionales con “Volcán” o pasajes más ligeros y pop como “Pasajera”.
En perspectiva, Nómada parece un punto medio dentro de su discografía: menos hermético que etapas anteriores, pero más complejo que sus inicios. Una síntesis de lo recorrido.
Quizá por eso la mejor definición surge casi al final de la charla: la discografía como autobiografía. Cada disco como una etapa. Cada canción como una estación en el viaje.
Y en ese trayecto, Christian Jean confirma que el movimiento no es fuga, sino evolución.


