Para Los Castelo, la distancia geográfica nunca ha sido un obstáculo definitivo para crear música. El dúo formado por los hermanos originarios de Ciudad Obregón, Sonora, ha aprendido a convertir la distancia en un motor creativo: uno vive actualmente en Morelia, Michoacán, y el otro en Hermosillo. Aun así, el proyecto sigue creciendo con la misma naturalidad que cuando ambos compartían ciudad.
“Somos originarios de Ciudad Obregón, pero ya tiene tiempo que cada quien anda en otra parte”, explican durante su visita a BullterrierFM. A pesar de las complicaciones logísticas que implica trabajar desde dos puntos distintos del país, los hermanos aseguran que la tecnología y la comunicación constante les han permitido mantener vivo el proyecto.
“Al final creo que también tiene lados positivos”, cuentan. “Cada uno trabaja en su zona, prepara cosas y cuando nos reunimos ya traemos material avanzado. Entonces aprovechamos muchísimo el tiempo que tenemos juntos”.
Ese enfoque pragmático se ha convertido en una parte esencial de su proceso creativo.
Un proyecto que comenzó en familia
La relación de los hermanos con la música comenzó desde la infancia. En casa, la guitarra siempre fue un instrumento cercano.
Su abuelo y su padre tocaban con frecuencia canciones tradicionales. En particular, recuerdan escuchar repertorio de José Alfredo Jiménez o piezas de Rondalla de Saltillo, lo que sembró en ellos una curiosidad temprana por el instrumento.
Pero uno de los recuerdos más vívidos ocurrió cuando todavía eran niños.
“Mi papá jugaba béisbol en una liga interejidal. Una vez organizaron algo antes de un partido y nos invitaron a tocar. Estábamos muy chiquitos”, recuerdan. “Tocamos canciones de The Beatles y de Los Apson. Ese es uno de los recuerdos más claros que tengo de nosotros tocando frente a gente”.
Ese momento, aparentemente casual, quedó registrado como una especie de primer escenario para el dúo.
Ocho años de proyecto y una identidad definida
El proyecto de Los Castelo tiene aproximadamente ocho años de trayectoria, aunque el formato actual del dúo se consolidó hace tres. Durante ese tiempo, han aprendido a refinar su proceso de producción y a rodearse de un equipo creativo estable.
Uno de los aliados clave es el productor Vico Herrera, con quien trabajan desde hace más de cinco años en Estudio 510 en Morelia.
La relación con su productor, dicen, ha sido fundamental para consolidar su sonido.
“Al principio fue cuadrar conceptos, referencias y entender qué queríamos hacer. Pero después de tantos años ya nos entiende perfectamente. Ya sabe cómo suenan Los Castelo”.
Más que obsesionarse con la perfección técnica, el dúo asegura que actualmente su principal prioridad es proteger la autenticidad del proyecto.
En un contexto musical donde las tendencias cambian rápidamente, los hermanos prefieren mantenerse fieles a su identidad.
“Es muy fácil ver una tendencia y empezar a ir hacia allá poco a poco hasta que te pierdes. Por eso tratamos de regresar siempre a la esencia del proyecto”.
Rock sierreño: el sonido de Los Castelo
Para describir su estilo, el dúo utiliza una etiqueta que resume bien su propuesta: rock sierreño.
La idea es combinar dos tradiciones musicales aparentemente distintas.
Por un lado, la influencia de la música sierreña —guitarras acústicas, melodías cercanas al regional— y por otro el espíritu del rock clásico.
El resultado es una mezcla que busca equilibrio entre ambos mundos.
“Siempre estamos mediando eso. A lo mejor ya metimos un requinto muy sierreño, pero sentimos que falta algo más roquero. Entonces buscamos ese balance”.
Ese enfoque también se refleja en la experimentación dentro de sus canciones.
En su tema más reciente, por ejemplo, decidieron incluir coros vocales inspirados —de forma inconsciente— en el clásico Rivers of Babylon.
“Escuchamos esa canción y notamos esos coros como de iglesia al inicio. Lo probamos en nuestra rola y nos gustó mucho cómo sonó”.
Influencias: literatura, cine y rock
Las referencias creativas de Los Castelo no se limitan a la música.
Uno de los hermanos menciona que, cuando experimenta bloqueos creativos, recurre a la obra del escritor Juan Rulfo, autor de Pedro Páramo.
“La complejidad sencilla de su escritura me inspira mucho”, explica.
En el terreno musical, figuras como John Lennon también funcionan como puntos de referencia.
Mientras tanto, el otro integrante del dúo encuentra inspiración en el cine, particularmente en la película Inside Llewyn Davis, dirigida por Joel Coen y Ethan Coen.
El filme, centrado en la vida de un músico folk que lucha por abrirse camino, contiene una moraleja que les resulta especialmente cercana.
“La idea de esa película es que tienes que seguir tocando. No importa qué pase, tienes que seguir”.
El largo camino de la música
Para los hermanos, estudiar las trayectorias de artistas que admiran también funciona como una forma de mantener los pies en la tierra.
Analizar las carreras de músicos famosos revela algo que muchas veces se olvida: antes de alcanzar notoriedad, muchos artistas pasaron por múltiples proyectos, bandas y años de trabajo.
“De repente descubres que antes del proyecto con el que despegaron tuvieron cinco o diez bandas. Entonces entiendes que es un camino largo”.
Entre sus referentes inevitables vuelve a aparecer The Beatles, cuya forma de trabajar quedó retratada en el documental The Beatles: Get Back.
Para ellos, ese tipo de materiales no solo es entretenimiento, sino una fuente de aprendizaje sobre procesos creativos.
La experiencia en vivo
Además de la música grabada, Los Castelo también buscan que sus conciertos sean experiencias distintas.
Dependiendo del formato, pueden presentarse como banda completa o en versión acústica, únicamente con dos guitarras.
Pero incluso cuando la instrumentación cambia, su objetivo es ofrecer algo distinto al público.
“Nos han dicho que nuestro show es como mitad concierto y mitad stand-up”, comentan entre risas. “No sabemos por qué, pero cuando tienes una guitarra en la mano todo lo que dices parece que da risa”.
Ese sentido del humor y cercanía con el público forma parte del espíritu del proyecto.
Durante su visita a Ciudad de México, el dúo ofreció un showcase en las oficinas de ONErpm y posteriormente anunció una presentación acústica en el Huerto Romita, en la colonia Roma.
Ahí, entre guitarras, canciones e historias, Los Castelo continúan construyendo una trayectoria que mezcla raíces familiares, rock clásico y una identidad sonora propia.
Porque si algo tienen claro, es que el camino musical —como en la película que tanto los inspira— consiste simplemente en seguir tocando.


